Cuando abrí los ojos no sabia lo que había ocurrido, simplemente me sentía diferente. Casi mejor que siempre, pero no era asi: podía doblar la espalda, mis músculos dejaron de dolerme, mi mirada estaba mejor enfocada, y sentía la mente clara y despejada, clara, como hacía mucho tiempo que no la tenía. Mi boca estaba limpia, sin el agrio gusto de la gaseosa que había tomado esa noche. Intentaba concentrarme, porque todo me parecía extraño, era como soñar de repente, o soñar que estaba despierto. Ahí estaba yo, sentado, con la espalda erguida como siempre, casi desnudo y mirado el suelo, pero sin saber en que momento llegue a este estado, y sin saber como había hecho todo eso. ¿Desperté en medio de la noche mientras dormía?
Lo más curioso es que tenía en mi mano, mi rejunte de Santos milagrosos en una cadenita, uno que tenía meses de meses que tenia sin ponérmelo Esos de los que me brindaban: Amor, Suerte y más suerte. Cosa que nunca tube. De hecho... creía que lo había perdido, porque la última vez que lo use en mi cuello, no lo volví a ver. ¡Magia! Yo creo en la magia, porque gracias a Dios, hasta los deseos más locos se cumples, bueno si, solo aveces.
Pero al fin y al cabo, se cumplen, y se hacen realidad. ¿Qué mierda tenía que ver Dios con la magia? La verdad, no sé
¿De dónde saliste, de donde te saqué? Me pregunté. Apretándolo contra mi pecho, mi corazón. Te necesitaba, hace tiempo te necesitaba. Por alguna razón sentía que mi corazón latía con más fuerza.
Me levanté, me miré al espejo y allí estaban mis conocidas manchas de acné, y mis ojos volvieron a las viejas y familiares sensaciones cuando era más pequeño de lo que soy. Era como si yo mismo hubiera dejado caer vinagre en mis ojos. Como lo normal, las lagrimas acudieron ami como siempre, como años atrás, como meses atrás, (¡Y aun no cumplía cuarenta años!) cuando recordé que él decía en la película: ''Podríamos haber vivido juntos, llevar una buena vida, tener nuestro propio lugar! Pero no quisiste. Son pocas las veces que nos juntamos en casi 20 años y mira el control que tienes sobre mí.''
El mundo perdió firmeza, volviéndose borroso todo a mi alrededor, cubierto con ese llanto que volvía con la misma fuerza de siempre, como si el dolor fuera nuevo, como si el dolor acabara de llegar y que el no pensara irse nunca más. Murió, murió en un estúpido accidente.
Estuve así un rato cubriéndome la cara con las manos, intentando contener todo el llanto. ¿Solo fue un accidente? ¿Solo eso, amigo mío? ¿Pensaste en las personas que te querían, en tu hija, en tu vida? ¿Sonreías como siempre, aun cuando sufrías? No, no debía hacerme estas preguntas, ¿por qué me hacia esto? ¿por qué lo quería tanto? Tanto que volvería el tiempo si fuese necesario. ¿Hasta cuando duraría esto? Pero no había respuestas para mí. Nunca las había para mi.
Mi cama... ¡Por dios!
Bajo las sabanas que llegaban hasta mi cuello, estaba mi cuerpo, con un aspecto de alguien muerto, como si fuera un muñeco roto y abandonado. ¿Soy yo? ¡Si, soy yo! Sí, estaba convencido, pero no sentí tristeza, ni penas en mi cuerpo y mente, solo desconcierto y sorpresa, mucho más de lo que había sentido en años. No hay duda, estoy muerto, me dije sin interés alguno.
Esta vez, el esclavo, no escapó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario