Acaso yo, ¿Yo soy el único que pienso en algunas ocasiones y se complica y amarga la vida por no encontrar la persona ideal, esa persona que buscamos constantemente por el cielo como si fueran amigos pasados que los llevó el destino? Esa persona alegre, carismática, chistosa, hermosa, única, que nos gustaría que nos alegre el día con tal de solo ver, esa persona que sea un sol cuando nos despertemos, esa persona que nos haga sentir únicos, alguien que nos haga sentir hermosos, alguien que nos paseé con orgullo como si fuera un trofeo, alguien que nos dé ganas de vivir, alguien que con su mirada ruborice nuestras mejillas involuntariamente, sentirse afortunado, sentirse la persona más feliz, alguien que nos haga morir de celos, con quien mirar las estrellas, alguien que nos haga volar alguien que nos haga llorar, alguien con quien caminar como dos locos de la mano, alguien que nos reconozca nuestros enojos, nuestro humor, nuestras alegrías y penas, alguien que no nos deje heridas en el alma.
***
A veces, me río de mi mismo como un loco por decir tantas cursilerías sin sentido. Si al final, sabemos que aunque le roguemos a los mismísimos Dioses en persona, es casi imposible. Aunque no pierdo la esperanza de, encontrarlo algún día, sea cual sea. Pero ruego que sea pronto...
Como me acostumbré y ya me adapté, le agarré gusto a la soledad.
Aunque a veces mi cabeza recapacita y cae en el mismo pensamiento de siempre. Entiéndanme, es inevitable ver personas de la mano felices de la vida, es como un piña en el estomago y otra en la cara. Y aunque a veces actúo indiferente a todo aquello que pueda llegar a doler (porque vivir y estar solo, duele) ¿Por qué? Por que ya tengo heridas viejas. Tal vez, quienes han sido felices, y lo han perdido todo, me entiendan. Por que ya lloro en las noches que a veces no fumo a escondidas en el patio del frente, y fumo en las noches que no lloro, por que este es mi limite y decidí, como el ser capaz que me considero (a veces) que no voy a buscar más a nadie, esperaré sentado acá escribiendo un milagro que quizás nunca va a caer desde el cielo.
Ya no quiero esto, después de todo, algún día se va a terminar, -pienso para mi mismo cuando a veces mi corazón, triste, frágil y de estabilidad cuestionable se desencaja de a poco- y más vale que se acabe ahora, que todavía no me acostumbré a ser infeliz.
Corto, casi sin sentido, escrito por inercia y aburrimiento, con melancolía, y con gusto a sabor amargo. Au revoir.
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