domingo, 4 de marzo de 2012

Capítulo Tres - Pobrecito él , que está sin nadie y solo

Acepto que soy una persona sumamente , exagerado, emocionalmente inestable y de humor discutible, pero, aun así, siempre detesté con toda mi alma que la gente le tuviera lástima a mi soledad o a la soledad de cualquiera, por más asumido que éste lo tuviera.  ¡Brindis! ¡Brindis por aquellos que disfrutan de su independencia! ¡Y brindis, también, por quienes, aunque estén solos sin querer, no se están cortándose las venas por ello! (Aunque lo niegue se que en el fondo mas de una vez lo e pensado)


¿Será que sólo yo he advertido sus lastimosas miradas? ¿Será que quienes están solos de verdad se sienten tan afligidos como para callarse? “El que calla, otorga” dice el dicho popular. No me callo, alzo la voz ante todos a la vez y grito, grito que no quiero su clemencia, su compasión. Grito (aunque mienta) que estoy sola porque así quiero estar.


Después de todo, a la hora de morir, morirá solo también aquel que ha ahogado sus oídos de cursilerías banales o de llantos entre botellas de un vino con Pritty. A lo sumo tendrá más flores en su entierro aquel que se ha casado. ¿Pero a quién le importan las flores?

Y yo, que a los quince años de edad llegué a sentirme incómodo al ver que de los tres hermanos, el único sin pareja en todo ese almuerzo familiar, era yo. ¡Qué ingenuo!


Y como le dije a un gran amigo mío: “Yo ya estoy resignado, por eso no me importa si estoy con alguien o si dejo de estar, le agarré gusto a la soledad, al silencio, a rascarme el culo si tengo ganas, a no peinarme, a no vestirme si no quiero, pero ésa es la diferencia entre vos y yo, yo estoy resignada, ya no miro a las mujeres , ya no pienso en ‘lo lindo que sería tener novio’, en cambio vos creés que estás resignado, y prácticamente se te llenan los ojos de lágrimas y el corazón de esperanzas cuando ves a dos personas de la mano.” Okaaaaay, puede que haya sido crudo, pero... ¿Acaso no es así?


Cande , sos una pelotuda pero aunque yo te gane , sabes que te quiero. Gracias por estar siempre y escucharme en todo momento y poder evitar que yo me corte las venas.

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